Nuestra historia
Traer el té chino a Europa, contado de otra manera.
Lungch'ang nació de una frustración sencilla: en Europa el té chino se conoce poco y se explica peor. Queríamos una tienda donde preguntar sin sentirse fuera de lugar.
Trabajamos con productores y pequeños talleres en Fujian, Yunnan, Zhejiang y Guangdong. Compramos poco y a menudo: preferimos un lote corto y excelente a un almacén lleno.
Catamos todo antes de venderlo, y lo describimos como se describe un vino o un café de especialidad: origen, variedad, cosecha, elaboración y perfil de sabor. Sin adornos exóticos ni misticismo.
El té chino sigue siendo el corazón de Lungch'ang, pero no bebemos solo té chino. Por eso completamos la carta con tés japoneses, blends que mezclamos nosotros, rooibos e infusiones, elegidos con exactamente el mismo criterio.
El resto es acompañarte. Si vienes sin saber qué buscas, mejor: es el punto de partida más interesante que existe.
Cómo trabajamos
Cuatro compromisos.
Selección honesta
Solo vendemos lo que bebemos. Si un lote no nos convence, no entra.
Lotes pequeños
Cantidades cortas y rotación rápida para que el té llegue en su mejor momento.
Transparencia
Región, variedad, año de cosecha y elaboración en cada ficha de producto.
Cero solemnidad
Explicamos sin tecnicismos y sin reglas rígidas. Tu taza, tus normas.
“No creemos que exista el mejor té. Creemos que existe el té adecuado para cada persona.”